Hola buenos días, ¿me pone un cortado y un tanga?
Como ya iba siendo hora de volver… ¡pues aquí estamos!. Y como no podía ser de otra forma, vengo ideal de Sita Murt:

Creo que es mi deber empezar con mi trauma fashion de este verano. Poneros en situación: Un día te levantas divina y te embarcas en un viajecito de unas 10 horas de vuelta a casa. Por una de esas casualidades de la vida, viajas con tus tres minihijas a las que tienes que ir entreteniendo durante unas 8 horas (cruzas los dedos porque al menos dos horas duerman todas a la vez). En un momento dado crees que vas a estallar de tanto “veo-veo”, “los lunnies” y Hanna Montana, así que decides parar a tomar un cafecillo. Por ejemplo… ¡AQUÍ!

Te habías creído muy lista, pero la realidad es que la idea no era la bomba. Entre llevar a tres enanas al baño, evitar que se tiren el zumo encima y que se las lleve un extraño, casi prefieres seguir cantando “El señor conductor no se ríe”… Como estás baja de defensas, ves hasta lógico que las criaturitas te pidan que les compres una de esas bolitas sorpresa de la máquina de la entrada. Incluso te dignas a mirar la máquina…

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO!!!!!!!!!!!!!!!! ¡Mira! ¡Mira mejor que te has liado!

¡Vale ya! ¡Quita esa cara y acepta la realidad!

¡No puedes!¡Por ahí ya no pasas! ¡Que llamen a guardia civil, a la forestal, a los bomberos… a los guardas del zoo de Madrid! ¡A quien sea! Que alguien venga a retirar esa máquina dispensadora de tangas de encaje y cuerdilla servidas en bolitas de colores y a 2 Euros, de la entrada de esta cafetería-motel de carretera a 1 hora hacia el sur de Madrid. ¿Pero que necesidad hay?
Creí que este sock iba a acabar conmigo, pero recuperé el control y con la máxima frialdad y mi mejor cara de “tienen que matarme para que yo me ponga esto, pero me dispongo a analizar el caso desde un punto de vista estrictamente sociológico”, compré una de esas bolitas:

Para mi alivio, la bola estaba mugrienta lo que indica que llevaba lustros esperando a que alguien la saque.
Y dentro… dentro estaba él. En negro y rosa fosforito (¿puedo decir que tuve suerte?):

¡Muy fuerte! ¡Tan feo! ¡Tan cutre! tan… de encaje forforito, tan “reina, ¿de verdad lo necesitas?”…
¡Total! ¡Que hasta aquí puedo leer! Por mucho que pienso no consigo dar con el cliente potencial de esta máquina. Se me ocurren ideas sueltas, y puedo decir que varias son hasta graciosas… pero no puedo probarlo y este blog es “Chic” como una misma, y no especula con estas cosas…
Esta es la información y así os la he contado. Os pido que a partir de ahora miréis antes de meter un euro tonto en cualquiera de estas máquinas pensando que son de sorpresas infantiles. ¡Que las carga el diablo!












Tina # September 14, 2009 4:52 pm
YLM-SPAIN # September 14, 2009 9:09 pm
Lady B # September 14, 2009 9:48 pm
Isabel # September 14, 2009 11:57 pm
Alberto Ortiz # September 15, 2009 12:45 am
Paula R. # September 15, 2009 12:50 am
baballa # September 15, 2009 7:19 am
Cristina N. Piña # September 15, 2009 8:21 am
La Ratita Presumida # September 15, 2009 9:50 am
lola # September 15, 2009 10:48 am
marina # September 15, 2009 11:46 am
María # September 15, 2009 1:40 pm
thesil # September 15, 2009 2:42 pm
iknowa # September 15, 2009 5:55 pm
HollyGo # September 15, 2009 7:27 pm
Rakel # September 15, 2009 8:39 pm
Gilda # September 15, 2009 9:17 pm
Esmoquin room # September 15, 2009 10:11 pm
bayadère # September 16, 2009 2:19 am
Shopaholic # September 16, 2009 8:47 pm