Hoy soy una celebrity super famosa, super guapa, super estilosa y super fashion, y acabo de cobrar 200.000€ por pasarme por la presentación de la nueva baterÃa de cocina de Christian Lacroix (que es ficticia, pero todo se andará). De pronto me doy cuenta de que a mis niñas se les está quedando la ropa chiquita y no estarÃa de más llevármelas de compras. Con tanto cash, decido que la voy a liar y mis princesitas van a ser las mejor vestidas de la ciudad.
Pienso, pienso, pienso y opto por Dior. Me pongo un abriguito espectacular de la firma, que para tranquilidad de mi espÃritu confÃo en que sea de piel sintética, me cardo un poco el pelo y ¡allá que me voy!

Entro en la tienda y me encuentro con un montón de señoritas guapÃsimas e impecablemente vestidas-uniformadas, y otro montón de caballeros, cruce entre guardaespaldas y modelos, también impecables. Bastante aburridos todos por cierto, porque no es una tienda que suela estar a rebosar. Probablemente, es por esto que todo son sonrisas y alabanzas hacia mi persona.
Me conducen a la seccion infantil y… ¿con qué me encuentro?:

¡Dior mÃo de mi vida y de mi corazón! ¿What is this? Sólo se salva la gabardina o abrigo (que más dará si llevo 200.000€…), y por supuesto compro tres ya. Pero convulsiono viendo lo demás, porque efectivamente el mundo está en crisis: ¿Guepardo rosa?, ¿patucos con cristalitos que dicen Dior?, ¿botas plateadas?, ¿gafas de 120€? Vale! La falda también es mona, pero tanto Dior, Dior, Dior… ¡resulta un poco cansina!
Me sube tanto la tensión que la tengo que bajar comprando este “Karenina”:

Mientras pago, como todo el mundo allà está a agradarme, me tomo la libertad de sugerir que retiren del catálogo, y ya puestos del mercado, estos dos modelitos de bota que me tienen nerviosa desde que los vi. No creo poder superar el verlos por la calle. ¡Soy asÃ! ¡Me horrorizan y punto! Los mocasines o bailarinas creo que es un error intentar convertirlos en botas…

Dicho todo esto, me voy al resto de tiendas infantiles del mundo, saltándome la sección infantil de los grandes diseñadores. Y empiezo a opinar que a la hora de vestir a los más pequeños, los “grandes” son un poco horteras. Siempre sin ánimo de ofender, claro. Y además, ya sé que no se puede generalizar y algunos harán cosas monas, pero… ¿no es verdad (ángel de amor) que se les va un poco la mano con los dorados, brillantes, logos, pieles… y se les olvida que hablamos de inocentes criaturitas que van a rebozarse en el fango antes de que hayas conseguido acabar de leer esta pregunta tan larga?
¿Qué opináis vosotras?