Yo soy de fácil comprar, pero si no me lo meten por los ojos no caigo. Me resulta dificilísimo ver los vestidos que ofrecen en muchas tiendas online. No se esfuerzan na’ de na’ en la presentación, y teniendo en cuenta que compras basándote en unas cuantas fotos en las que no distingues tejidos, ni te puedes fiar de los colores y para qué hablar de los riesgos que corres con las tallas…
Ejemplo para que nos entendamos: Si me llama una amiga y me invita en junio a una merienda de gala en los jardines de su mansión de Saint Tropez, yo le diría que sí porque hay momentos en los que hay que estar para las amigas (aunque eso no viene al caso) y me pondría a buscar outfit inmediatamente. Como por mi zona el tema está realmente muy malito, no me extrañaría que acabara buscando algo en internet. Si llego a una web y me encuentro con este vestido de Rebecca Taylor por $440:

¡No, no, no y no! ¡Por favor! Podría ser uno de los vestidos que llevaba con 20 años la abuela de mi abuela, o un camisón. ¿Y tiene largura tres cuartos? ¿Y $440 por esto? ¿Y qué le han pegado abajo? No entra en mi carro de la compra bajo ningún concepto. No quiero decir nada, cuando para hacer la foto dejan el vestido extendido en una superficie…
Eso sí, si lo que me enseñan es a una modelo bien peinada, con el vestido y los accesorios adecuados, todo cambia. O si me ponen la foto de cómo lo llevó Aisha Tyler o equivalente, también me vale para saber claramente si lo podría llevar a Saint Tropez.

¿Que opináis? ¿No cambia mucho el vestido? ¿Tienen que esforzarse un poquito más los que ponen tienda de ropa online para que queramos sus propuestas?
Vía: Fabsugar






















